09.05.2018

La doncella

  Ángel García Romero

Entre el amor y la mentira

Si hay un elemento común en la filmografía del realizador surcoreano Park Chan-wook, éste es la extravagancia. Y, por supuesto, tal condimento, unido a la excelencia técnica, ha generado una serie de títulos “de culto” en una trayectoria que ocupa once largometrajes, cuatro cortos, un documental y un par de intervenciones en otros tantos filmes colectivos. Este empeño por epatar al respetable con historias retorcidas y crueles, cuya misma exageración se refuerza, además, mediante un humor que oscila entre el surrealismo y lo bobalicón, no siempre cristaliza en esas obras “apasionantes” que pretende la crítica mundial, rendida ante el rupturismo estilístico-conceptual de un cineasta que se siente libre de plasmar “forma y fondo” al dictado de un concepto caprichoso de la narrativa cinematográfica. Tal enfoque propicia enormes desequilibrios en su cine, tan pronto hiperviolento, como lírico, grotesco o presuntamente desternillante, pero sin la necesaria unidad de tono y estilo que evitaría los acusados vaivenes de la curva de interés. Tanto es así, que su primer éxito, el thriller político/policiaco JSA: Joint Security Area* (Gongdong gyeongbi guyeok JSA, 2000), se frustra en un discurrir confuso y aburrido, y la famosa “trilogía de la venganza” —Sympathy for Mr. Vengeance* (Boksuneun naui geot, 2002), la celebérrima Old Boy (Oldeuboi, 2003) y Sympathy for Lady Vengeance (Chinjeolhan geumjassi, 2005)— oscila entre la brillantez y fascinación de instantes puntuales, y lo irritante del tono dislocado y los cambios de registro gratuitos sin aparente funcionalidad dramática, más allá de un pretendido virtuosismo que, a la postre, no es tal, pues las partes, desencajadas, despistan más que intrigan. En cuanto al resto de su obra, Soy un cyborg (Ssa-i-bo-geu-ji-man-gwen-chan-a, 2006), Thirst* (Bakjwi, 2009) y, en menor medida, Stoker (Stoker, 2012), acentúan estos desvaríos formales poniendo a prueba la paciencia del espectador.

Por todas estas cuestiones sorprende tanto el control que Park Chan-wook demuestra sobre su material en La doncella. No abandona sus vicios y excesos, desde luego, pero ahora sí están plenamente justificados en una historia que juega con las expectativas del público, de manera brillante incluso, pues los tres giros dramático-argumentales a los que somete el relato se corresponden no solo a tres actos diferenciados y complementarios, sino también a otros tantos puntos de vista de los personajes. La historia, así, crece y desarrolla su dramaturgia para romper nuestros esquemas: de este modo, la primera parte, contada por la nueva doncella al servicio de una noble casa, parece caer en los defectos previos del cineasta (humor tontorrón, comportamientos inmaduros y aniñados, una visión pueril del erotismo, obviedades varias); pero, como si quisiera demostrarnos que el resto de su filmografía no ha sido sino una preparación previa para desplegar un golpe de efecto fenomenal, Park Chan-wook derriba nuestros “prejuicios” y nos obliga a observar los hechos acontecidos en ese primer capítulo, bajo un ángulo distinto; literalmente. Las mismas secuencias observadas ahora desde otros ojos cobran un significado muy diferente, incluso opuesto. El tono fresco, ingenuo de esa primera parte del relato se torna oscuro, seductor, inquietante bajo la voz de la joven propietaria de la casa a cuyo servicio trabaja la doncella. Idénticos acontecimientos albergan posturas contrapuestas que conviven en los mismos hechos, respondiendo a la estrategia de cada jugadora: la criada y la señora, seductoras y seducidas, apasionadas y frías según se desarrolla el juego de las apariencias y los engaños al que nos somete el cineasta. El tercer acto se corresponde, claro, al resultado de tan intrigante rompecabezas, a su vez no exento de sorpresas y misterios. (...)

Creditos

Dirección: Park Chan-Wook

Guion: Park Chan-Wook, Jeong Seo-Kyeong, basado en la novela de Sarah Waters

Fotografía: Chung Chung-Hoon (Color / 2.35:1)

Música: Jo Yeong-Wook

Montaje: Kim Jae-Bum, Kim Sang-Beom

Diseño de Producción: Ryu Seong-Hie

Vestuario: Jo Sang-Gyeong

Productores: Park Chan-Wook, Syd Lim

Intérpretes: Kim Min-Hee, Kim Tae-Ri, Ha Jung-Woo, Jo Jin-Woong, Kim Hae-Suk, Moon So-Ri, Han Ha-Na, Jo Eun-Hyung, Rina Takagi, Lee Yong-Nyeo, Yoo Min-Chae, Kim In-Woo, Lee Dong-Hwi

Duración: 144 minutos

Idioma: Coreano / Japonés (VOS)

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