Pueden dejar de fumar. Tomar dos cañas en vez de tres. Leer el periódico por encima del hombro del vecino de asiento. Reducir la ración de comida a los peces. Seguir usando ese pantalón que ya ha cogido su forma y resulta suavecito. Quitar el chocolate al loro. Volver a leer esos libros que tanto les marcaron, o leer todos los que tienen en casa y fingen haber leído. Poner menos cigalas en el arroz. Ir andando al trabajo, que además es sano. Escuchar de nuevo los discos que atesoran desde su juventud. No pintarse las uñas de los pies si llevan zapato cerrado. Atar los perros con cualquier cosa menos longanizas...
Pueden hacer todo eso.
Pero no dejen de ir al cine. No dejen de venir al Cine Club, aunque haya crisis.
Con este curso, cumplimos dieciocho años con ustedes. La mayoría de edad y la edad para poder entrar a las películas autorizadas para mayores de dieciocho años... Como recordarán, hasta principios de los ochenta las calificaciones por edades no eran meras “recomendaciones”, sino que el portero del cine podía impedirnos efectivamente la entrada si no teníamos la edad. Nos poníamos de puntillas, fingíamos una voz más ronca, no nos afeitábamos los pelillos de la cara... y creíamos que engañábamos a alguien cuando al portero le dábamos pena y nos dejaba entrar a ver El cazador.
Dieciocho años, y nuevamente comparecemos ante ustedes con veinticuatro películas buenas (qué digo buenas: ¡excelentes, magníficas!), recientes (qué digo recientes: frescas y vivas como el día de su estreno), inéditas en los cines de Soria y en versión original (eso siempre), que hemos elegido con todo nuestro cariño y comentado con nuestras menguantes fuerzas... En las siguientes páginas pueden leer los comentarios de las películas que veremos en el Cine Rex, los ciclos de Miradas de Cine y las demás secciones de nuestra programación.
En nombre de todo el equipo del Cine Club, les deseo una vez más que disfruten este nuevo curso, con el mismo entusiasmo que nosotros hemos puesto en prepararlo. Sin su interés, su asistencia y su apoyo constante, todo esto carecería de sentido. Y, por mi parte, gracias especiales a Carmen y a Marcos, por el tiempo que les he robado para escribir en esta revista.
Feliz año de cine.
Roberto González Miguel
